El paradigma Abya Yala (de la tierra viva, en florecimiento) o de la vincularidad, está sustentado en una cosmovisión propia que muestra una enorme riqueza en términos de saberes propios, valores profundamente ecosistémicos, creencias con fuertes raíces poli-lógicas, espirituales y actitudes vitales enérgicamente arraigadas, pero al mismo tiempo ampliamente desconocida y deslegitimada por propios y extraños.